miércoles, 2 de abril de 2025

Rodrigo Bastidas y escribir el Bilenio.

Gracias al apoyo de la Red de Talleres de escritura creativa y talleres literarios, RELATA, el lunes 31 de marzo tuvimos en el Taller de Historias (adscrito a la red) la visita del escritor y editor Rodrigo Bastidas quien nos habló de la literatura de ficción. 

Agradecemos al profesor Bastidas el habernos compartido un poco de su amplio conocimiento del tema y el entusiasmo con el que abordó el tema. 

Igualmente agradecemos a la Red RELATA gestión.  A los compañeros del Taller de Historias, y a los participantes de los Talleres hermanos que nos acompañaron. (Taller Isotopias, Taller Comedal, y Talleres de  Crea-Accion Literaria en sus modalidades virtual y presencial)


 

Rodrigo Bastidas Pérez, nacido en Pasto en 1979, es un escritor y académico colombiano especializado en literatura y ciencia ficción. Es doctor en Literatura por la Universidad de Los Andes y posee una maestría en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Además, ha sido candidato a una maestría en Literatura Latinoamericana y Española en la Universidad de Buenos Aires. Su labor académica incluye la publicación de artículos teóricos, históricos y críticos en revistas especializadas de Argentina, Perú y Colombia. ​Es profesor de literatura en prestigiosas universidades del país. 

El profesor Bastidas ha desempeñado un papel clave en la promoción de la ciencia ficción en Colombia. Ha compilado y publicado varias antologías que destacan la diversidad y riqueza del género en el país, entre las que se encuentran:​


 



 

miércoles, 26 de marzo de 2025

Rodrigo Bastidas en el Taller de Historias

El Taller de Historias (Adscrito a la Red de Talleres de literatura Creativa y Tertulias literarias RELATA)

Tendrá como invitado al escritor Rodrigo Bastidas, quien nos hablará sobre la Literatura de ficción, y sobre los procesos editoriales



Dos sesiones virtuales. 

📆 Lunes 31 de marzo

📅 Lunes 7 de abril 

🖥️ Modalidad virtual

⏰Hora: 6:30 a 8:30 pm


🔗 meet.google.com/kpo-jghq-enj



No requiere inscripción previa.

miércoles, 12 de febrero de 2025

Hernan Casciari y su abuelo nazi

Esta semana un texto de Hernán Casciari, escritor argentino. (tomado de la red.  Se conceden los respectivos créditos.)


EL ABUELO NAZI 

Yo estaba a punto de cumplir once o doce años y mi tía Ingrid, que era muy culta, me regaló dos canastos llenos de libros de su adolescencia. Eran más de cincuenta libros, y mi mamá los metió en el baúl del auto. Estaban en dos bolsas de arpillera.

Pero entonces llegó mi abuelo Marcos, y sin que se lo pidiera nadie, sacó los libros del baúl y los desparramó arriba de una mesa, como si fueran pomelos, o como si fueran cartas gigantes de chinchón. Miró los títulos de los libros, las ilustraciones de las portadas, y empezó a decidir cuáles eran para mi edad y cuáles no.

Mi abuelo Marcos era un tipo muy gordo y muy nazi, y todos en la familia le tenían mucho miedo. Para él, los demás siempre estaban equivocados y él había llegado al mundo para encontrar los errores. No se reía casi nunca, y cuando se reía era una risa que daba miedo.

Para peor yo era su primer nieto y me quería preservar de todo lo malo. Él estaba seguro de que, en muchos de esos libros que me habían regalado, podía haber malas palabras, o escenas chanchas, o cosas para las que yo, a mis once años, no estaba preparado.

Así que se sentó a la mesa, con su cara de escuerzo dueño de la verdad, y empezó a hacer dos pilones de libros.

En un pilón iba poniendo los que yo sí podía leer, y en el otro pilón los que no. Se basaba en los títulos, en las tapas, en el nombre de los autores, en su propia intuición nazi, en sus poquísimas lecturas.

En el montón de los permitidos puso esos libros seriales que se publicaban en los sesenta, del tipo «Jules y Gilles en busca del diamante», «Hardy Boys y el misterio de los seis cachorros de angora». Mierdas… Libros mediocres de los llamados juveniles que se imprimían como churros calientes y las madres les compraban a sus hijitos.

Mientras que en la pila de los libros prohibidos iba poniendo novelas que el hombre suponía demasiado complejas para mi edad, o que sospechaba que podían tener tetas y culos y fornicación.

Puso cada uno de los pilones en las bolsas de arpillera y le dijo a mi mamá que me diera los libros permitidos, y que escondiera de mi vista la segunda bolsa.

Mi vieja, que le tenía miedo a su padre, le hizo caso. Llegamos a casa y desparramó en mi pieza la arpillera ética, la bolsa moral, y a la otra bolsa la llevó al lavadero de casa, atrás del patio. Yo me hice el boludo pero miré bien a dónde Chichita se iba con la bolsa prohibida.

Después empezó el colegio y yo esperé, con paciencia, las tardes en que me dejaban solo en casa. Naturalmente, un día fui al lavadero y empecé a buscar la bolsa. La encontré rápido, detrás de los detergentes y del anticongelante.

Ahí mismo, sentado entre ropa sucia y con olor a jabón Federal, empecé a leer los libros prohibidos: eran novelas de Arthur Conan Doyle, de Oscar Wilde, de Mark Twain, de Chesterton. Libros impresos en hoja de biblia; en muchos casos, obras completas.

Mi abuelo nazi no me había prohibido a Oscar Wilde por «El príncipe feliz», sino por «El retrato de Dorian Gray», que era para adultos y estaba en el mismo tomo. No me prohibía las historias de Tom Sawyer, quiero decir, sino que me prohibía «Un yanqui en la corte del rey Arturo», del mismo autor.

Y los leí… Y los leí.

Tuve un abuelo que me prohibió —justo en el inicio de mi rebeldía— la buena literatura. No la tele, no las drogas, ni el alcohol, ni hacerme socio de Independiente (dios libre guarde). Me prohibió los libros buenos, las historias inmortales.

Tuve esa enorme suerte de principiante. Y se lo tengo que agradecer a él. Porque en la infancia, y en la pre adolescencia, la pasión por las cosas solamente te entra por las puertas del no.

—No toques eso; no hagas eso.

Por eso ahora, que tengo una hija de diez años, no la vuelvo loca para que lea. Es un error. Lo que hago es esconder a Borges en estantes inalcanzables, y meto a Edgar Allan Poe en cajones con llave. Y a los cronopios de Cortázar les pongo una cinta que dice NO TOCAR.

Yo sé que ella, Nina, tarde o temprano se va a sentar sola en casa, en la ansiedad de su infancia, y va entrar como si nada en la clandestinidad.

Hernán Casciari

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Hernán Casciari es un escritor y editor argentino. Conocido por su trabajo de unión entre literatura e internet. Creó la Editorial Orsai y dirige la revista Orsai, de crónica periodística y literatura.


miércoles, 15 de enero de 2025

Escribir para niños. Isaac Bashevis Singer

Esta semana quiero  compartirles un decálogo con el que el escritor judío Isaac Bashevis Singer cerró su discurso luego de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1978.


"Señoras y señores: Hay quinientas razones por las que empecé a escribir para niños, pero para ahorrar tiempo voy a mencionar solo diez:

1.  Los niños leen libros, no reseñas. Los críticos les importan un bledo.

2.  Los niños no leen para descubrir su identidad.

3.  No leen para liberarse de culpa, para sofocar su sed de rebelión o para liberarse de la alienación.

4.  La psicología no les sirve para nada.

5.  Detestan la sociología.

6.  No intentan entender a Kafka o Finnegans Wake.

7.  Aún creen en Dios, la familia, los ángeles, los demonios, las brujas, los duendes, la lógica, la claridad, los signos de puntuación y cosas tan obsoletas como estas.

8.  Aman las historias interesantes, no los comentarios, ni las guías de lectura ni las notas a pie de página.

9.  Cuando un libro los aburre bostezan abiertamente sin vergüenza alguna ni miedo a la autoridad.

10. No esperan que su escritor favorito salve a la humanidad. Saben, porque son jóvenes, que esto no está en su poder. Solo los adultos tienen esas ilusiones infantiles".



miércoles, 11 de diciembre de 2024

Medellín en 100 palabras 2024

El miercoles 27 de noviembre de 2024 se hizo la premiación del concurso de cuento corto Medellín en 100 palabras, promovido por la fuindación Plagio, Palabras Rodantes del Metro de Medellín y COMFAMA.  

Se presentaron 11.701 cuentos dentro de los cuales se escogieron 100 finalistas. 

A continuación les comparto tres de los cuentos premiados 

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miércoles, 13 de noviembre de 2024

Dodecálogo de un cuentista. Andrés Neuman

Esta semana les comparto el dodecálogo de un cuentista, del escritor hispanoargentino Andrés Neuman.  Una serie de consejos simples, pero de gran profundidad. 

Espero les sea de utilidad. 


Dodecálogo de un cuentista  

Andrés Neuman

I

Contar un cuento es saber guardar un secreto.

II

Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre ahora. No hay tiempo para más y ni falta que hace.

III

El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.

IV

En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante se olvida pronto.

V

Los personajes no se presentan: actúan.

VI

La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.

VII

El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin freno, trucos.

VIII

La voz del narrador tiene tanta importancia que no siempre conviene que se escuche.

IX

Corregir: reducir.

X

El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.

XI

En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.

XII

Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector

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Andrés Neuman Galán (Buenos Aires, 28 de enero de 1977) es un narrador, poeta, traductor, aforista,1​ bloguero y columnista hispano-argentino.


miércoles, 9 de octubre de 2024

Descifrar. Carlos Palacio. PALA

 Esta semana les comparto un bellísimo poema de Carlos Palacio, mejor conocido como PALA, de su libro GRAMÁTICA DEL ASOMBRO (Ed. Hiperión), Premio Jaén de Poesía 2023, España.


El poema es tomado de sus redes sociales. Les recomiendo conseguir sus libros. No se arrepentirán.



DESCIFRAR

Carlos Palacio, Pala

En su mesita de noche
mi padre guardaba un libro pequeño, color barro:
La imitación de Cristo.

Todas las noches lo desarrugaba,
se lo bebía lento y, por momentos,
detenía su pose y su lectura
para decir con voz inapelable
Aquí está lo importante.

Mi abuela, que rezaba las novenas
con un fervor de lluvia y pese al mundo,
me regaló rosarios que indefectiblemente
se fueron al ayer, como las rosas.

Yo que jubilé dioses,
que deshice la hoguera de las supersticiones,
que denuncié el soborno del cielo y sus agentes,
y que cuando no hallaba biblias para hacer humo,
incineraba santos y bailaba en sus restos,
entendí con el tiempo y con la ceremonia de los dolores viejos
que mi padre era bueno porque así fue su leño,
pero también lo era
porque tenía un libro en su mesa de noche
y lo desarrugaba y lo bebía lento,
con sus ojos que hacían de la insolencia cielo,
y que mi dulce abuela no me daba rosarios
sino que me abrazaba
del modo en que te abrazan los naranjos del huerto.

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A continuación el autor leyendo su poema.





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Carlos Palacio (Pala) (n. Yarumal, Antioquia, Colombia, 22 de mayo de 1969), es un compositor, cantante, guitarrista, poeta colombiano y Filólogo, considerado por la crítica especializada como uno de los mejores letristas de su género en el país. Ganador del Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura de Colombia y de los Premios Internacionales de Poesía Miguel Hernández, Antonio Machado, José de Espronceda en España, y recientemente el Premio Jaén de Poesía.